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Lunes , 26 de Marzo

Bordelicado episodio 5

"Hola amiguis, ¿cómo estáis? En el artículo de hoy os vengo a hablar de algo de lo que la gente habla muy poco, pero que está a la orden del día. Algo de lo que no te das cuenta hasta que no sales un jueves y te metes diecisiete copas en Jardinet d´Aribau. Algo de lo que os voy a poner sobre aviso. Y es que, amigas, amigos… LA RESACA NO ES LO MISMO CON 20 QUE CON 30 AÑOS. Y os vengo a hablar precisamente de las diferencias de los efectos del alcohol a una edad y a otra.


Parto de la base de que me leéis jóvenes, tiernos, y con hígados trabajando a pleno rendimiento un mínimo de 2 o 3 noches a la semana, y voy a vaticinar vuestro futuro. Si sóis de mi quinta o mayores, reiréis conmigo (espero).



  • Punto número uno: Con 20 añitos puedes cenar con sangría, irte de botellón, meterte dos chupitos tal como entras en la sala y luego algunas copas. Al día siguiente te despuertas como una auténtica rosa. Aunque la probabilidad de ir a locales con garrafón (NUNCA TE PASARÁ EN LOS LOCALES DE BN Grup) eleva peligrosamente la opción de despertar deseando morir. Sin embargo, con 30 años la cosa cambia. No sólo querrás irte a la casa si te pasas con el beber durante la cena, sino que la idea del botellón te parece chunga como nada. Y una vez en la discoteca, el límite de copas son LAS QUE VAN CON LA ENTRADA. Todo lo que sea salirse de este argumento se traduce en hacer la rémora durante tres días. Muerte en vida.



  • Punto número dos: A mí ya me pilla lejos, pero supongo que el vivir en casa de tus padres ayuda. Con 20 añitos si salías a hacer unas copas (quien dice “unas” dice ciento veintinueve), volvías a casa pensando en la hora a que tenías que ponerte el despertador. Si a las tres de la tarde te despiertas y ves que la alarma que programaste era en realidad tu calculadora, te ríes y ya está. Con 30 años no. Probablemente si sigues siendo un depredador nocturno a esta edad lo primero que harás cuando te despiertes (obligado si no quieres perder un hipotético empleo) será mirar el extracto de tu cuenta bancaria con un pánico increíble a que en tu cuenta no quede ni para invitar a un pastelito a tus padres el domingo. Llegados el momento entenderéis.



  • Punto número tres: Con 20 añitos tomas complejos vitamínicos por recomendación expresa de tu madre. Con 30 tomas ibuprofenos. Y lo haces incluso antes de irte a dormir, ya que al despertar sólo quieres tener resaca, no muerte.



  • Punto número cuatro: Con 20 años si has ligado, existe una pequeña opción de que te acuestes con alguien a quien acabes de conocer, y al despertar no recuerdes su nombre. Cualquier apelativo cariñoso te ayudará a evitar un momento embarazoso. Por contra, con 30 años lo más probable es que antes de meterte en la cama de alguien, no recuerdes ni tu nombre. A esto se refieren con “la edad pasa factura”…


Para acabar mi ladrillo de hoy, os diré una cosa: con 20 años la felicidad en una discoteca suele ser salir de fiesta, ligar con alguien, tajarla a muerte y si tienes suerte, echarte un rollete. Con treinta, lo importante es estar con tus amigos y ya está. 


Y si tienes suerte… no ser el que esté tres días sin ir a la oficina.


¡Un abrazo y nos leemos la semana que viene!"

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